martes, 13 de noviembre de 2007

¿SERÉ YO?

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CURRÍCULUM


Para mi madre, además de un fracasado, soy como el “ungüento amarillo”: que vale para todo pero no cura nada. Para mi padre soy el hijo desaparecido; para el resto de la familia un loco aventurero. Para mi ex-mujer un inútil; para mi ex-novia una mala inversión, porque mis acciones nunca suben y me pregunta: ¿cuándo vas a ser famoso? Para mi hijo soy una voz detrás del teléfono, un padre distante, un forzado ausente, un Rey Mago, el tesoro que le robaron, el sueño más esperado. Yo, mientras tanto, sólo espero ser algo más de lo que soy y ser por fin un deseo cumplido.




SOBRE LITERATURA


1

Estoy infectado de literatura. ¡Qué voy a hacer ahora con esta enfermedad! ¡Quizá te pase a ti lo mismo! ¡Qué podemos hacer más que escribir! Pienso que la cosa está difícil porque ya casi nadie cree en los escritores, somos una especie en extinción. No soy la conciencia de nadie y sólo busco salvar una palabra que nada importa a los que debería importar. No tengo vergüenza, ya lo sé; prefiero decirlo antes que callar, porque estoy moribundo de esta enfermedad. No sé cuántos años de vida me restan; tal vez sea inmortal; eso espero, aunque me tachen de engreído. ¿Qué piensas tú al respecto? ¿Darás tu vida por la literatura? Ahora me pregunto qué pensará mi hijo cuando lea mis palabras… “Hijo mío, siento como tú todas las ausencias, espero me perdones por tener esta enfermedad.”


2

Leer a un escritor en cierta medida es meterte dentro de su cabeza. Ahora yo les abro la puerta de la mía para que entren, pero, por favor, tengan la delicadeza de no tocarme las neuronas además de prestar la debida atención con las uniones nerviosas. Espero que esta cabeza no la encuentren muy desarreglada, ya que ayer, sabiendo de esta invitación que les hago, traté de ordenarla lo mejor posible. A la derecha, según se entra, están mis ideas más recientes, todas en suspensión esperando tomar una forma más concreta; a la izquierda se pueden observar todos mis deseos, que se confunden con la influencia de los instintos, un poco más alejados de la razón; al fondo encontrarán el almacén de mis recuerdos, todos clasificados en orden temporal: los buenos a un lado y los malos al otro cerrados bajo llave. Pueden mirar pero no leer, todo es secreto, ya les daré por medio de mi palabra lo único que me interese conceder.


3

¿Dónde está tu lugar en este mundo? ¿Tomaste las decisiones acertadas? ¿Tu vida hubiera sido otra mejor de haber hecho lo contrario? Qué somos, sólo el resultado de una decisión, alas de mariposa que cambian el destino. Yo tomé la decisión de escribir lo que escribo y ser el que soy, por mucho que a veces me duela en mis penurias; pero prefiero no ser aquél que trabajaba nada más por dinero dejando que un sueño se pierda. Tengo el dominio de la palabra para expresar mis ideas y transmitirlas como una extensión de mi ser, en el tiempo y en el espacio, a cambio de esta incertidumbre. Espero algún día tener al espíritu y la materia unidos, para llegar a ser plenamente lo que un día decidí, y así la decisión sea acertada y me dé el lugar que busco.


4

Ser escritor es un acto de exhibicionismo porque desnudas tus pensamientos ante los demás. ¿Con qué finalidad? No lo sé. Tal vez quiera compartir mis experiencias para no estar solo, cuando solo se está al escribir; quizá busque mi propia comprensión a través de mis palabras; quizá ansíe ser inmortal a través de la huella de mi obra… Para ello paso el tiempo inmerso en mis pensamientos, luchando con el idioma para dar forma a las ideas, para crear imágenes dentro de tu cabeza, porque tú eres el último destinatario y sin ti, lector, no existo. Tú también eres importante, tanto como yo, pues das sentido a lo que hago. Las palabras al salir de mi cabeza entran en la tuya, transmisión de pensamiento, telepatía literaria.

5

Éste es un relato en segunda persona, entre tú que lees y yo que escribo. A nadie le importa lo que aquí se diga, nada más que a ti y a mí. Llevaba tiempo esperando para decirte esto, para reunirnos en la cita casual de una búsqueda mutua. Yo busco un lector y tú algo interesante que leer (siempre y cuando te lo parezcan estas líneas), un interés compartido para un momento. Ahora, con el propósito de no defraudar tus expectativas, te daré algo más, una información secreta, casi mágica, el inicio del relato que tú mismo deberás escribir: “En todo este transcurso de tiempo…” (no, eso suena muy normal, seguro ya lo dijo alguien). “Érase una vez…” (no, no, creo que ese inicio tampoco nos vale). “En un lugar, de cuyo nombre no quiero acordarme…” (no, ése mucho menos). “Donde el día se junta con la noche quedamos en vernos (este comienzo me gusta más), pero tú te fuiste al ocaso y yo al amanecer y así no nos encontramos, estando cada cual en un extremo, distantes pero a la vez en un mismo lugar: donde el día y la noche se juntan. Para mí llegó el día y para ti la noche, sin haber tenido esa oportunidad de encontrarnos para consumar el acto de la mirada compartida… (y ahora, a partir de aquí, es cuando te toca continuar con esta historia para darle el final que tú desees; tú decides, ya te convertiste, por fin, en el dueño de este pensamiento compartido).


6

¿Qué hay detrás de esto? ¿Acaso lo tenemos dentro? La vida empieza cuando todo acaba, justo lo contrario de lo que se cree. Ahora estamos en el aprendizaje para saber existir después de la muerte, aunque muchos seguramente jamás lograrán dicho estado. Todo es una ficción para la realidad cuando lo real es simulado: imágenes, ideas y pensamientos que para nosotros se acaban con la muerte, menos para mí, que por dejarlos aquí escritos viviré hasta la extinción de nuestra especie.

Todo se acaba con el último lector.






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